22/02/2004

Chupacabras: del mito al daño económico

 

Criadores del sector rural denuncian que han perdido una gran cantidad de ejemplares, debido a los furtivos ataques. En los últimos cinco meses, han perecido 295 aves, según los testimonios recopilados

Por tercera vez, la parcelera Teolinda Dubó, observó a sus gallinas y polluelos muertos . No sabe qué o quién provoca la matanza de animales en Acha.

Criador de cerdos, Juan Olivares Muñoz:

"No es de este mundo"

 

El criador de cerdos y propietario de la Parcela número 57 del tercer loteo de Acha, Juan René Olivares Muñoz, menciona haber avistado al depredador de aves y chanchos más de una vez, e incluso asegura que lo observó a dos metros de distancia, cuando perseguía a uno de sus patos. A continuación, el relato del poblador:

"El animal no es de este mundo. De largo, cuando se estira es de por lo menos dos metros, pero casi no deja rastros en el piso porque va como sobre el suelo. Como que vuela. Tiene la apariencia de un perro, pero no es un perro. Yo le quité a este animal un pato que venía persiguiendo. Este animal le daba agarrones. Cuando salí al encuentro chocamos de frente, había una distancia de dos metros. Sus ojos eran como bolitas de cristal que brillaban en la noche".

"Estaba con mi pura linterna, pero no me prendió. El animal no emitió ningún sonido, dio media vuelta y se fue. El único rastro que dejó son las marcas de tres garras en el suelo, pero cada marca entre sí está alejada por cinco o seis metros".

"Otra vez me comió un chanchito, y en ese tiempo yo dormía en mi camión. Lo agarró del lomito, le traspasó las garras, fue tan profunda la herida que le extrajó las vísceras. El chanchito tenía mordeduras en el cuello".

"No sé si tiene alas. Lo he visto de noche. Los perros le tienen miedo y arrancan cuando anda cerca. Nunca sale de noche. Tengo una perrita chica, a la que llamó la 'Chureja'. Cuando llora, sé que el 'Chupacabras' anda por ahí".

"Le tiene miedo al ser humano. Cuando lo encontré de frente, este animal huyó de mí. Se esconde en los cerros del frente (de las parcelas de Acha). Pero siempre regresa. De cerca, tiene un pelaje negro precioso, como que brilla; no tiene plumas. Este animal se estira, como que salta, y desaparece en cuestión de segundos, y aparece en otro lugar. Lo he visto bajar desde el cerro, porque de lejos se le ven los puros ojos", describió.

Daniel Meza

 

Algo muy extraño sucede desde hace cinco meses en las parcelas del sector de Acha, ubicado a 12 kilómetros al sureste de Arica, lo que está ocasionando un grave perjuicio económico a los criadores de animales que viven en este lugar.

En efecto, desde septiembre del año pasado la sucesión de inexplicables muertes de cerdos, patos y gallinas tiene de cabeza a los pobladores, quienes no saben con certeza cuál es el depredador que frecuenta esa zona rural ni saben tampoco cómo enfrentar el problema que se ha desplazado desde el ámbito del misterio al daño comercial.

Teolinda Dubó, propietaria de la Parcela 6 del Loteo N° 3, está aburrida de comprobar que por tercera vez una de sus crianzas de aves es literalmente devastada. En septiembre del año pasado, perdió 70 patos y pollos. En diciembre, 20 animales se inscribieron a la lista y en la mañana del miércoles último comprobó con tristeza que 45 polluelos y gallinas habían muerto.

"Debido a las anteriores muertes, tuve que comenzar con nuevas crianzas. Es por eso que de los 45, un total de 27 eran pollos chicos. Siento impotencia. Me ganó la vida vendiendo huevos, patos y gallinas en los terminales y también a particulares. Voy a tener que empezar de nuevo", comentó con resignación.

En terreno se pudo comprobar, al examinar los cuerpos, un elemento en común: todos tenían dos perforaciones, a una distancia de dos centímetros la una de la otra. Los animales estaban lánguidos, sin sangre, ni consistencia corporal. Otro elemento muy extraño, que parece configurar una encrucijada para un verdadero puzzle policial, es que en los gallineros habían algunos rastros curiosos.

En una de las jaulas, construidas con rejas y madera, existían perforaciones de 30 centímetros de alto por 15 de ancho en una de las tablas laterales. Allí había una marca fina y larga, presumiblemente provocada por una garra. En otro gallinero, había un orificio irregular de unos 20 centímetros por 15, en la parte inferior del acceso principal.

En la puerta hacia la jaula de los patos, donde el depredador finalmente no ingresó, había señales de garras y las tablas inferiores habían sido arrancadas en una extensión horizontal de unos 40 centímetros por 15.

La parcelera durmió la noche del martes en Arica. Y a las 9 de la mañana del día siguiente descubrió el triste espectáculo, por lo que explica que el momento de la matanza tiene que haber ocurrido entre las 10 de la noche y la madrugada del miércoles.

"No sé qué o quién los mató. Me dicen que pueden ser perros, pero para mí no lo son. Me decidí a dar a conocer este hecho, porque es tercera vez que me ocurre una de muchas muertes de animales en Acha, pero que nadie se atreve a contar. Pienso que es un animal desconocido. Los perros no pueden entrar por esos hoyos tan chicos que hay en los gallineros", explicó.

 

MAS TESTIMONIOS

 

Los lugareños de Acha aseguran que el extraño depredador que se alimenta de su patrimonio económico, se esconde en los cerros.

 

Luego de conocer el relato de la señora Teolinda, otros parceleros se atrevieron a romper el silencio. Es el caso de Luisa Alvarado, que vive desde hace cuatro años en la Parcela 23 del tercer loteo.

"El año pasado, en septiembre más o menos, me mataron 80 patos. Eran las siete y media de la mañana. Había mucho ruido, fuimos con mi suegro y vimos que estaban todos los animalitos vivos. Me hicieron tira todos los maderos de las jaulas. Tres meses después, encontramos cuarenta gallinas muertas. No sabemos si son perros u otro animal o animales. El pechito de los patitos estaba hecho tira", expresó, doña Luisa

Los ataques que según los testimonios comenzaron en septiembre y que después de meses de tranquilidad volvieron a fin del año pasado, han cobrado nuevamente actualidad con el macabro hallazgo del miércoles y también denuncias de matanzas recientes.

"Entre el lunes y la semana pasada me mataron 15 gallinas y 25 polluelos. Todos tenían dos marcas, hoyitos de sangre, en sus cuerpos", comentó, la dueña de la parcela 32, Blanca Quispe, quien vive hace dos años en Acha.

Erika Ramírez, esposa del criador de cerdos Juan Olivares Muñoz (ver recuadro), explicó que según el testimonio del parcelero el esquivo depredador que da muerte a los animales domésticos es "una especie de perro grande negro, que da saltos inmensos, como un murciélago, pero no tiene alas. Aquí nos mató un cerdo al que le dejó dos hoyos marcados. Mi marido y el cuidador lo abrieron y el chancho estaba seco, sin una gota de sangre".

Agregó que piensa que no es una especie común y que se trata de un ejemplar no descrito aún por la ciencia. "Es un animal raro, al que ante la falta de apelativos le llaman normalmente el 'Chupacabras'".

 

EXPLICACIONES

 

Según la descripción de René Olivares Muñoz, el animal presenta rasgos similares a los de un perro, pero tiene una mayor envergadura física y un desplazamiento diferente al de un cuadrúpedo. (Dibujo de Miguel Ocaranza).

 

La madrugada del 17 de julio del año pasado, Irene Santos junto a otro parceleros fueron testigos del resultado de los ataques de un "animal desconocido" a un predio ubicado en el kilómetro 15 y medio del valle de Lluta, cuya propietaria solicitó a sus vecinos mantener su nombre bajo estricto secreto. Un perro herido en la parcela de la familia Santos y una docena de conejos muertos en el terreno contiguo fueron el saldo de la extraña noche.

Los conejos habían sido desangrados completamente, pero no había rastros de sangre, y sólo dos agujeros en los animales muertos eran la señal del paso de un inusual depredador.

Tras conocer los hechos de Lluta, en ese entonces, expertos del área de la ganadera y la biología, entregaron explicaciones científicas al hecho. El profesional Crisólogo Monzón se inclinó -para el caso de Lluta- por la teoría de perros asilvestrados, tomando como base un estudio que realizó el SAG en Calama, bajo circunstancias muy similares de ataques y forma de muerte. Las conclusiones de los análisis arrojaron que una jauría de canes era responsable en la Segunda Región.

El biólogo Ronny Peredo planteó que el depredador podría ser un zorro o un quique (especie de zorrillo).

A su vez, los cazadores deportivos Héctor Novoa y Eugenio Ordóñez iniciaron una exhaustiva investigación en terreno el 27 de julio que se extendió durante meses. El 11 de enero último los aficionados a la caza expresaron con "una seguridad del 99,9%" que los ataques de Lluta habían sido provocados por una jauría de perros abandonados que tiene su guarida a un costado del autódromo "Sergio Santander" y que se desplaza desde el sector de la desembocadura hasta los interiores del valle.

 



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