Año XXVII - Nro. 10.266 - Sábado 15 de mayo de 2004

El mito de Pandora

Pandora es la primera mujer. Hefesto (dios del fuego) la modeló a imagen y semejanza de los inmortales con la ayuda de Palas Atenea (diosa de la sabiduría). Zeus ordena su creación para castigar a la raza humana, porque Prometeo se había robado el fuego divino para dárselo a los hombres. Cada dios le otorgó a Pandora una cualidad como la belleza, la gracia, la persuasión y la habilidad manual, entre otras cosas; pero Hermes (mensajero de los dioses, e intérprete de la voluntad divina) puso en su corazón la mentira y la falacia.

Todo comienza cuando Zeus le entrega a Pandora una jarra para que se la lleve a Epimeteo (hermano de Prometeo). Esta contenía todos los males existentes, y por ende, se le prohíbe abrirla; sin embargo, Pandora -quien poseía una gran curiosidad- hace caso omiso de la orden de Zeus y abré la jarra. En ese momento, todos los males escapan y se alojan entre los hombres. Pandora asustada cierra la jarra dejando un solo elemento sin escapar, la Esperanza.

Lo que llama la atención es el porqué los antiguos griegos consideraban la esperanza como un mal. Si buscamos la definición de esperanza nos encontramos con que es "el hecho de desear que algo se cumpla". Pero, ¿qué podría haber de malo en desear algo y sentarse a esperar que ocurra? Bueno, de hecho, la máxima que se contrapone a la esperanza es: "Nadie puede hacer el trabajo por ti". Tú eres el constructor de tu propia vida. Es por esto que no podemos andar por la vida persiguiendo fantasmas para que cumplan nuestros deseos. Somos nosotros los que tenemos que trabajar para lograr nuestros objetivos.

Nadie dijo que la vida es fácil y a veces la esperanza pareciera ser la mejor forma de enfrentar una realidad no deseada. No obstante, luego nos encontraremos que la esperanza no es más que un recurso para evadir la realidad. Acaso, ¿no es malo escapar de la realidad hacia mundos irreales en lugar de luchar por hacer de tu vida algo extraordinario, algo que tu te mereces? Es por esto que la esperanza se contrapone a la voluntad, anulándola y ahogándola en un baño de irrealidad. La esperanza torna al hombre en un niño al no dejar que éste asuma el control de sus actos.

De esta forma, llegamos a la conclusión de que la esperanza es un estado de contemplación, es un estado pasivo y, por ende, dañino. Los seres humanos deben ser activos, y ser activos significa actuar con la fuerza de la voluntad.

Finalmente, la duda que surge es: si la esperanza fue el único mal que quedó dentro de la jarra después que Pandora la cierra, entonces, ¿quién fue el que liberó la esperanza de la "Caja de Pandora"?

 

Marcos Lagos Suárez

Magíster en Educación


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