Año XXVII - Nro. 10.241 - Domingo 18 de abril de 2004

Tras la pista del enigmático gato andino

Muy escasas son las gráficas que se tienen del gato andino (Oreailurus jacobita). Esta la consiguió en 1998 el investigador Jim Sanderson, en el Salar de Surire.

Fotografías

Del gato andino se sabe muy poco. Escasa información y particularmente muy pocas fotografías. Solo existen tres avistamientos registrados con cámaras y filmadoras. En 1986 fue advertida la presencia del mamífero en las Cumbres Calchaquíes, en Tucumán, a una altitud de 4.250 metros sobre el nivel del mar. En 1988 y 1999 el fotógrafo Gunther Ziesler obtuvo las primeras fotos de cerca en el Monumento Nacional Salar de Surire (4.700 metros). El biólogo Jim Sanderson en 1998 logró la primera filmación y fotografía. Finalmente, la investigadora de la Colección Boliviana de Fauna y coordinadora para AGA en Bolivia, Lilian Villalba, ha registrado al animal al sur de Potosí, con la asistencia de un grupo de guardaparques.

 

Un singular tatuaje de dos pequeñas huellas felinas lleva en su brazo derecho el investigador Jim Sanderson, quien enseña con orgullo el dibujo que literalmente a flor de piel refleja su compromiso con la conservación del gato andino (Oreailurus jacobita). El biólogo que en el Salar de Surire durante 1998 tuvo el privilegio de filmar al escurridizo carnívoro que se encuentra en peligro de extinción y del cual sólo se han logrado cuatro fotografías conocidas a nivel mundial, participó junto a doce científicos en la reunión de la Alianza del Gato Andino (AGA) que se realizó hace algunos días en nuestra ciudad y que definió un plan de acción para preservar la especie que es endémica de Chile, Perú, Bolivia y Argentina.

El gato montes andino habita zonas superiores a los 3.800 metros sobre el nivel del mar. Es un pequeño, pero robusto felino de un largo promedio de 92 centímetros los machos y 63 centímetros las hembras. Tiene un pelaje con manchas irregulares, con áreas de coloración café anaranjado que se extienden desde el cuello a ambos lados de su espalda, y manchas circulares oscuras en las mejillas y en las extremidades anteriores. El resto del cuerpo es blanco crema. La cola es muy larga y posee alrededor de siete a nueve anillos en su cola, de tonalidades grises, separadas por una línea central café. Esta característica lo diferencia del gato Colo Colo (gato del pajonal o Lynchailurus colocolo), que también habita las zonas altas, pero es de cola corta y de un tamaño inferior.

"La gente mayor del altiplano de la Primera Región, nos relató que desde hace 50 años había un número mucho mayor, luego comenzó un decaimiento sostenido y drástico en el número de la población. Queremos establecer cuál fue la causa de esta paulatina baja. La falta de alimento nos parece un elemento dudoso, porque en el altiplano hay una gran cantidad de vizcachas y roedores", planteó el biólogo del Servicio Agrícola y Ganadero (SAG), Agustín Iriarte Walton, representante en Chile de AGA.

 

CATASTRO

 

A la fotografía de Sanderson se suman los registros visuales de la bióloga boliviana, Lilian Villalba (quien realizó algunas tomas del animal en una localidad al sur del Potosí), ochenta pieles del animal (entre gato andino y colo colo) y cinco cráneos para estudio. Y no ahí mayores referencias, salvo los datos entregados por los lugareños del altiplano y los guardaparques que han avistado al felino. Es por esa razón que se acordó durante el encuentro implementar un plan de acción para los próximos cinco años, que incluirá en sus primeros tres años un catastro para determinar el número de especies que hay en el noreste de Chile, el sur peruano, el oeste argentino y Bolivia.

El programa tendrá una inversión de 500 mil dólares como aseguró Iriarte; financiamiento entregado principalmente por las instituciones Worldlife Conservation Network (WCN) , British Petrolium, National Geographic Society (NGS).

"Debemos determinar cuál es el nivel de la densidad poblacional, cuál es su distribución, si en Chile efectivamente hay ejemplares en las regiones Primera, Segunda y Tercera, intentar capturar un gato (hasta la fecha nunca se ha podido) a fin de colocarle un 'radiocollar' (tecnología para establecer la posición del animal), lo que es muy difícil, y ver su ecología. Queremos saber lo que come y como interactúa con los pumas, zorros y felinos. Aplicaremos una tecnología revolucionaria que se ha utilizado muy poco en el mundo, recoger las fecas de todos los carnívoros del área y analizarla a nivel de individuos de una población -por ejemplo-, en General Lagos. Vamos a saber cuántos pumas hay, cuántos gatos andinos, colo colo y zorros hay. A través de los pelos de estas fecas, vamos a estudiar también si los pumas están comiendo al gato andino o los zorros se alimentan de él; se analizará la genética a partir de la muestra", explicó.

 

PLAZOS

 

El catastro de especies a través de la fecas se realizará en la Primera Región en el Salar de Surire en la Reserva Nacional "Las Vicuñas", en Doña Inés de Collahuasi y el Salar del Huasco (al interior de Iquique), y en la comuna de General Lagos.

"Tenemos un plazo de tres años para saber por ausencia o presencia del animal; en una segunda etapa debemos capturarlo y hacer estudios de ecología en los dos años posteriores", informó Iriarte.

Planteó que existe la necesidad de crear conciencia sobre la importancia de la conservación del gato andino, principalmente entre los escolares y las comunidades aymaras. Antiguamente los lugareños cazaban al gato andino, o al "tite" - como le llaman en el altiplano - para utilizar el cuerpo del animal en rituales religiosos donde se pedía por la fertilidad del ganado.

Este último elemento abre las puertas para la reflexión e interrogante conservacionista del investigador, Jim Sanderson. "Debemos proteger esta especie, que no es dañina ni le tiene miedo al ser humano ¿Por qué entonces la gente local mata al animal para usarlo en las ceremonias tradicionales y religiosas? Más que fotos, me gustaría capturar viva a este especie para poder estudiarla. En el mundo hay muchas más especies de gatos pequeños (20 especies) que de gatos grandes (16 especies), y mucho de esos pequeños gatos nunca han sido estudiados. Este plan de acción va a servir de catalizador para extender la investigación", precisó.

 

Daniel Meza

 


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