Año XXVI - Nro. 9.365 - Domingo 18 de noviembre de 2001

Nacimiento y caída de la imagen del norte

Programas especiales con los candidatos a las elecciones fue una de las últimas apuestas fuertes del canal en sus últimos años de vida.

El 21 de mayo de 1976 la Sede Iquique de la Universidad del Norte sorprendió a la comunidad con la salida al aire de un canal de televisión, como una forma de saludar un nuevo aniversario del Combate Naval.

Si bien las imágenes no fueron vistas más que en algunos sectores del vecino puerto, su impacto traspasó los límites de la provincia y se hizo sentir en la Sede Arica de la casa de estudios. Su vicerrector, Félix Viveros Díaz, lo tomó como un desafío y reuniendo a los académicos del Departamento de Electrónica les dio la siguiente instrucción: "Para el 7 de junio, nosotros también tenemos que tener un canal en el aire".

Así fue como la tradicional rivalidad entre Arica e Iquique dio origen al nucleo de lo que a futuro sería la Red Telenorte.

 

DE CERO

La fecha elegida no podía ser más simbólica, ya que correspondía al Día de Arica, al aniversario del Asalto y Toma del Morro y al aniversario de la instalación de la Sede Arica de la Universidad del Norte. Sin embargo, los plazos eran cortos y había que comenzar prácticamente de cero.

Afortunadamente se vivía los últimos tiempos de la industria electrónica en la ciudad, por lo que no fue tan difícil encontrar algunos aparatos básicos, que fueron arrendados a la empresa Invicor Ltda. Algunos equipos fueron construidos por el académico Carlos Caballero (actualmente en Brasil), mientras que otros pertenecían a la Vicerrectoría y a la radio de la universidad.

Los últimos elementos llegaron a la ciudad a las seis de la mañana del 6 de junio, por lo que los técnicos del Departamento de Electrónica tuvieron que trabajar intensamente para lograr armarlos y probarlos en menos de 13 horas.

En el intertanto, la Vicerrectoría había solicitado al Servicio Eléctrico, de Gas y Telecomunicaciones (Segtel) la autorización para iniciar las transmisiones, la que se envió a Arica por télex, por la premura del tiempo.

Así fue como a las 19 horas del 6 de junio de 1976 salió por primera vez al aire la señal de Canal 10, de la sede Arica de la Universidad del Norte.

El primero en aparecer en pantalla fue el gobernador de la época, coronel de Ejército Oscar Figueroa Márquez, para luego dar paso al vicerrector Viveros; al alcalde Manuel Castillo; al presidente de la Cámara de Comercio, Gastón Cavada; al vicepresidente de la Asociación de Industriales de Arica, Jorge Santibáñez, y al presidente provincial de la Confederación de la Producción y del Comercio (Coproco), Emilio Gutiérrez, todos los cuales celebraron la iniciativa de la sede universitaria y entregaron un saludo a Arica con motivo de su aniversario.

Las transmisiones regulares se iniciaron al día siguiente, a las 17.45 horas, con una programación que incluyó dibujos animados, como "Tiro Loco McGrow", series como "Viaje al Fondo del Mar" y "Comando Aéreo", el largometraje "El Secreto de Miami" y la primera edición de "Norte Noticias".

Esas primeras emisiones abarcaban un área que se extendía apenas a pocas cuadras alrededor del actual Campus Saucache de la UTA, por la precariedad de los medios técnicos con que se contaba.

 

CASI FATAL

Julio Urquhart, primer director de la estación, recuerda que en 1977 el comandante de la Fuerza Aérea en Arica, capitán de bandada Ariosto Sepúlveda, le comentó en tono de broma:

-Tu canal no lo ve nadie.

-Usted tiene la solución en las manos, le replicó Urquhart".

-¿Cómo?

-Regálenos una torre para la antena.

Así fue como la institución armada le donó una torre en desuso, que estaba en El Buitre.

El alcalde Carlos Valcarce, en aquella época vicerrector, confirmó la donación y recordó que durante la instalación de la estructura se produjo un comentado accidente, que por poco no tuvo fatales consecuencias.

Urquhart relata que, ante la falta de recursos, consiguieron con una constructora local que hiciera gratis los trabajos. Debido a la dureza del suelo hubo que hacer tronaduras para excavar las bases de la torre. Durante una de las explosiones, un gran neumático, de los que se pone encima para mitigar la onda expansiva y reducir la proyección de tierra y fragmentos, rompió sus ataduras y partió rodando por la ladera del peñón, en dirección a una casas.

"Abajo, justo una señora iba saliendo de la cocina para poner la mesa, cuando escuchó un golpe y un tremendo crujido se volvió a mirar y la cocina había desaparecido", rememora.

Urquhart tuvo que comparecer ante el juzgado de policía local, conociendo así a Raúl Castro, actual presidente de la Corporación de Desarrollo y entonces magistrado, y el canal debió indemnizar a la vecina afectada. "Al final nos salió más caro que si hubiéramos pagado los trabajos", recuerda el primer director de la estación.

En mayo del mismo año, la Universidad del Norte decidió integrar los canales 3 de Antofagasta, 12 de Iquique y 10 de Arica (más tarde cambiaría al Canal 11) en una sola red: había nacido Telenorte.

Claro que el canal ariqueño, según Urquhart, no estuvo libre de amenazas. Según afirma, el general Hernán Fuenzalida, intendente regional, lo citó a su oficina para ordenarle el cierre de la estación, porque el canal iquiqueño cubriría toda la región. "En ese tiempo no había el acceso al satélite que hay hoy, así que yo, como electrónico, le pregunté cómo pensaban hacerlo", cuenta. "El me dijo que iban a enviar la señal a la cota 5 mil y de allí la iban a bajar a Arica. Yo le pedí aceptar un compromiso: el día que eso pase nosotros suspendemos de inmediato nuestras transmisiones, lo que él aceptó. Al final, reflexiona Urquhart, el canal de Iquique nunca llegó a Arica, pero el de Arica se extendió a todo el norte".

 

A FUERZA DE MISTICA

Las condiciones de trabajo en esa época eran bastante precarias y duras. María Inés Arrieta, actualmente relacionadora pública de la UTA, fue parte del primer equipo periodístico de la nueva estación. Según recuerda, el Departamento de Prensa se instaló en un baño en el subsuelo del Campus Saucache, donde se puso tablones sobre los excusados y los lavamanos para que hicieran las veces de escritorios. Para movilizarse usaban un jeep de la universidad que frecuentemente quedaba en panne, ante lo que debían recurrir a los vehículos propios o de amistades.

Entonces sólo había dos cámaras para el trabajo de prensa y publicidad, por lo que debían reportear en la mañana, para dejar luego los equipos libres para realizar los avisos.

"Los programas especiales teníamos que grabarlos después de la medianoche, cuando terminaban las transmisiones. Cuando terminábamos, nos íbamos a la casa a ducharnos, tomar un café y a seguir reporteando. Teníamos pocos medios, pero mucha mística y compromiso".

Posteriormente, la universidad les pidió desalojar el baño-oficina y se traladaron a un galpón arrendado en el barrio industrial, el que debieron forrar en sus ratos libres con cajas de huevos para mejorar su acústica.

Pese a esta precariedad, la periodista asegura que el canal tenía mucho avisaje y alta audiencia. "Incluso nos veían más que Televisión Nacional, porque la gente se sentía identificada".

 

EL AMARGO FINAL

En 1978 Telenorte comenzó a emitir "Sábados Gigantes", experiencia que llevaría a la suscripción de un acuerdo con Telenorte, mediante el cual este retransmitía gran parte de la programación del Canal 13, de la Corporación de Televisión de la Universidad Católica de Chile, que entregaba por ello a la red nortina parte de sus ingresos por publicidad. Fue la época de oro de Telenorte, pero cuando la estación del angelito decidió desahuciar el convenio y extender su propia red, comenzó un lento declive, que llevó, primero, a cerrar los canales de Iquique y Antofagasta y luego, a la actual suspensión de las transmisiones.

Según una de los últimas rostros de la estación, que pidió mantener su identidad en reserva, en el último tiempo las condiciones de trabajo se habían deteriorado a niveles casi insostenibles: "Ya no había cintas de video buenas y se iba a buscar al patio entre las de desecho aquellas que estuvieran menos malas. Teníamos cortados los teléfonos; a veces nos cortaban el agua y otras no siquiera teníamos hojas para escribir los libretos. Aunque había gente buena, en esas condiciones el ánimo de la gente estaba súper decaído y casi todos estaban esperando el cierre del canal".

Alfonso "Poncho" Faúndez, director de programas y uno de los más antiguos en la estación, recordó que también faltaba bencina para los vehículos. "A veces teníamos que echarle de nuestro bolsillo y teníamos que usar la camioneta para empujar el camión". Pero lo que más frustración causa a Faúndez es la forma en que se produjo el cierre de la estación: "Nos habría gustado despedirnos al aire", dijo.

Ernesto Arcos


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