28/09/2003

La noche triple X de la Sun-Set

 

El Valle de Azapa arde las noches de los martes. No sólo bailes y desnudos son parte de la oferta de esta discoteque, sino que actos que pueden catalogarse como sexo explícito ocurren en el escenario, ante cientos de personas que repletan el local, dejando otros espectáculos de la ciudad como simples juegos de niños

Los vedettos que se presentan cada semana en la Sun-Set son grito garantizado en el público femenino, que aunque muchos no lo crean, también se atreven con sus numeritos (Foto archivo).

"Es la moda que se repite en el país"

Como una tendencia que no sólo se da en el resto del país, sino que a nivel mundial. Así calificó el dueño de la Sun-Set, Eduardo Zarzán, los shows eróticos de los días martes en su local, los que se realizan desde hace dos años.

"Son distintos a los que hacen otros locales. Y todo depende de lo que pasa con el público. El show que se hizo el martes no fue tan fuerte, sino que una cliente, que parece que era de Santiago, se subió, se desnudó y hasta afectó el show del vedetto, porque se cortó entero. Eso escapa a las manos de la discoteque, pero nunca se sabe lo que va a pasar", dijo.

Al ser consultado por la crudeza de algunos pasajes del espectáculo, el empresario contó que la razón está en los vedettos que contratan, que provienen del norte, factor que según detalló, los hace "más osados que el resto".

"Esta es una moda que se observa en Antofagasta, en Calama, Santiago y en el sur, que es una moda que viene de Europa, donde los shows suaves ya no llaman la atención. No puedo negar que a los vedettos se les pasa la mano y tienen sexo en vivo, con lo cual estamos arriesgando el negocio, pero insisto, es lo mismo que se puede ver en otros locales de todo Chile, menos en Iquique, que no pasa nada", dijo.

 

Que el destape llegó a Arica ya ni el más liberal lo pone en duda. Para ejemplificarlo basta recordar los fogosos shows de la Licenciada Tetarelli, de las integrantes del Team Coyote Ugly o los jueves eróticos del Pub Drake, que dejan a las esculturales vedettes así como vinieron al mundo. Y en ese desenfreno por presentar espectáculos cada vez más atrevidos o que sean atractivos para el público ávido de desnudos y de conocer hasta el alma de las y los bailarines, recibimos un dato que sólo manejábamos como rumor, y que hablaba que los shows antes mencionados fueran catalogados como santos, castos y hasta puros, en comparación a lo que ofrece la discoteque Sun-Set los días martes en la noche... o para ser más precisos, la madrugada de cada miércoles.

Curiosos por observar si realmente era tan cierto lo que nos contaban, fuimos hasta el local ubicado en el kilómetro tres del Valle de Azapa y comprobamos su veracidad, observando en "terreno" que sobre el escenario pasa "de todo", sin espacios para la imaginación, porque todo es en vivo y en directo.

 

PAREJAS Y SOLTEROS

 

Pese a que al día siguiente es una jornada laboral, el espectáculo "hot" congrega cada martes a más de 400 personas, cifra que puede subir a 500 o incluso a 700. Parejas de todas las clases sociales asisten al local, aunque éstas son las menos. La mayoría son solteros que van solos o en grupos, en busca de diversión y de una pareja, que se dividen en 70% hombres y 30% mujeres, y que pagan tres mil pesos, lo que da derecho a un trago internacional y a minutos de diversión y erotismo.

El baile es interrumpido a eso de las tres de la madrugada, cuando se termina la música. El animador sube al escenario y la mayoría de los asistentes a la Sun-Set, que sabe lo que viene: se arriman lo más cerca posible al escenario para ser testigos en primera fila de un show ardiente.

 

COMIENZA LA ACCION

 

Quien dio inicio al espectáculo hot del martes último fue Zeus. El vedetto comenzó medio descolocado, porque segundos antes subió al escenario una muchacha, de no más de 25 años y de baja estatura, a la que no se le entendía nada lo que decía, y producto de su estado "aletargado", cayó en gracia al público, que le gritaba desde distintos puntos del local: "¡Vamos chica, tú puedes! Sólo se le entendió que quería pasarlo bien y que era de la comuna capitalina de La Florida. Imagínense cómo estaba la niña.

Mientras Zeus se quitaba el disfraz de policía estadounidense, la "Chica" sentada en una silla, por su cuenta comenzó a desvestirse. Primero fue una especie de polerón, luego una blusa y después el diminuto sostén negro que llevaba.

Entre los espectadores, las ansias de ver más acción se hicieron realidad cuando Zeus se aproximó a ella y le propinó sendos agarrones en los senos, en especial en los pezones, que literalmente los succionó con su boca. Para qué contar como estaba la muchacha.

 

EN VIVO Y EN DIRECTO

 

Sólo a través de este tipo de material publicitario se sabe de los shows eróticos que la discoteque ofrece los días martes. Si bien es cierto que las voluptuosas mujeres distan mucho de las que realmente efectúan el show hot, las chilenas son recibidas con aplausos.

 

Tras el striptease que realizó por su cuenta -y sin que nadie la obligara- la "Chica" comenzó a acariciarse toda su anatomía. Mientras eso ocurría, Zeus estaba un metro delante de la muchacha y se sacó todo, tapando sus presas con una mano.

Luego cogió de la mano a la "Chica" y la tumbó en el suelo boca arriba. Peligrosamente se acercó a ella y comenzó un espectáculo en vivo y en directo, igualito a aquellos que se ve en las películas porno, de trompetazos que van y vienen. Luego que la "Chica" se "dirigiera al país" durante un par de minutos, Zeus intentó sacarle el pantalón, pero las botas que traía la mujer se lo impedían. El público estaba extasiado. Avivando al vedetto para que arremetiera por donde corresponde, y como los pantalones de la estrella del escenario -la "Chica"- le incomodaban para seguir con su show, se sentó en una silla y sobre él, aquel bocado que le desafiaba. Luego de algunos tira y afloja, vino lo que todos esperaban. "Cacha que el compadre ni siquiera tiene condón", le comentaba una mujer a su pololo.

 

PIDE MAS

 

Tras algunos minutos, el show de Zeus concluyó. Pero la "Chica" quería más. Se quedó en el escenario sin nada puesto, sólo los pantalones que a esas alturas del partido los tenía por los tobillos atorados entre sus botas. La atrevida y deshinibida mujer se tomó en serio su seudo-papel de bailarina. Eran casi las 3.25 de la madrugada y su grupo de amigas, también de La Florida, miraban atónitas el desempeño de su compañera de juerga, que a esas alturas -y después del grado tres que se mandó- ya gateaba, cual pantera seduce a su macho. "Parece que la mina está media cura', porque sanita no hace eso", dijo Sergio, un cliente habitual de la Sun-Set.

Y en ese arrebato de bochorno que sufrió la "Chica", el animador preguntó si alguien quería ayudar a la joven a sacarse las botas y el pantalón. Nada de tonto, un sonriente participantes de la fiesta, de 30 años aproximadamente, levantó la mano. ya arriba del escenario, se fue directo al ataque. Tiró las manos, abrazó a la "Chica" y le propinó uno que otro beso en la boca. Estuvo así como tres minutos, hasta que la ayudó a desprenderse de su ropa, tras los cual el joven volvió a su lugar en el público.

Cuento corto: la "Chica" quedó a un lado del escenario en compañía de algunos "jotes" y el show siguió, mientras el animador repetía una frase que en sí refleja lo que sucede en el local: "¿Quién dijo que estas cosas no pueden pasar en una discoteque?".

 

ATADO A LA SILLA

 

Vino después un deslucido concurso de dos parejas que comenzó buscando a la dupla que mejor supiera bailar, finalizó, para variar, en toqueteos, sacadas de ropa y bailes eróticos que nuevamente prendieron al público que, cuando faltaban diez minutos para las cuatro, tenía a algunas personas en un estado de agitación tal, producto de los sugerentes espectáculos que vieron sobre el escenario del placer.

Ahora le tocaba el turno a que los hombres recreáramos la vista. Subió la odalisca Millaray, quien al ritmo de danzas árabes prendió al público al más puro estilo de la danza de los siete velos.

Nuevamente, el animador preguntó a los presentes: "¿Habrá alguien que quiera subir?". Y para variar, no faltó el valiente que asumió el desafío. Se sentó en la bendita silla (si hablara...) y la odalisca comenzó a menearse a medida que le sacaba la camisa, al mismo tiempo que ella se desprendía de sus velos.

Ella quedó con el torso desnudo y él sin nada. Lo esposaron a la silla del placer y vino una sesión de sexo oral. El voluntario tenía los ojos blancos de lujuria. Sin embargo, quizás por el nerviosismo y la falta de concentración por tanta gente mirando, el hombrón defraudó a Millaray. Literalmente hablando, llegó a la medianía de su poderío. Así el show terminó.

A eso de las 4.10 de la madrugada, la música volvió a inundar los cuatro rincones de la discoteque. Mientras, la "Chica", que caminaba a duras penas, seguía haciendo de las suyas y era asediada por un sujeto, con la que bailó durante 20 minutos. Ambos después desaparecieron con rumbo desconocido.

 

OPINA EL PUBLICO

 

Algunas parejas que asisten cotidianamente a presenciar el espectáculo afirmaron que lo hacen sólo para "observar" y después comentar el show. Si bien para las parejas o para el público en general resultó complicado dar algunas declaraciones a "La Estrella", Carolina y Exequiel aseguraron que "más que nada venimos a mirar qué pasa. Esta es la segunda vez que venimos los martes y el show es bueno, pero es medio subido de tono. Casi porno diría", comentó Carolina.

En el caso de Andrés, quien asistió con un grupo de amigos, comentó que "la mina que subió del público se pasó y se fue al chancho. Y la vedette que vino hoy (el martes pasado) estaba más o menos, porque tenía poco poto y no era tan jugada como las demás".

La apreciación que hizo Andrés no es menor. Quienes han asistido a otros espectáculos anteriores, han coincidido en que lo del martes pasado fue subido de tono, pero "hay otros peores". El mismo Andrés recordó que hace dos meses el show de una vedette fue heavy, "porque se fue de corneta con tres compadres y como a ninguno se le empaló al 100 %, subió un cuarto compadre, quien finalmente se la fileteó".

Las noches triple X, como ya se conocen a los espectáculos de la Sun-Set, van a seguir los martes, porque es una onda que se asegura que llegó a Arica para quedarse.

Pasadas las cinco de la madrugada, cuando la fiesta está finalizando, las parejas y quienes encontraron compañía se retiran satisfechos de un show que sólo costó tres mil pesos. A medida que se alejan, algunos demuestran haber quedado con hambre y compran un choripán en un carrito que se ubica a la entrada de la discoteque. Con eso calman el apetito estomacal, porque de seguro persiste el hambre de seguir carreteando. Total... las vueltas dejan.

 



La Estrella de Arica
San Marcos 580, Arica, Chile
Teléfono: (56 58) 200261