25/05/2003

Las andanzas del "académico"

Hoy es el último día -según anuncia el móvil de perifoneo-, en que estará en la ciudad a un costado del estadio Carlos Dittborn, pero no así sus historias.

Orígenes

-¿Cuáles son los orígenes de su compañía de revistas?

-Yo anbaba con mi compadre Videla Carvallo, que tiene una carpa móvil. El hacía comedia de variedades, llegué a Santiago y me manda a llamar Enrique Venturino, el dueño del (teatro) Caupolicán porque inauguraba una compañía de revistas.

En esa época los actores cómicos era Romilio Romo, María Valdés y Daniel Vilches. Era la Compañía Chilena de Revistas Cóndor, con Lucho Gatica, Amada Ruiz, Los Churumberos de España, Los Charchaleros. Era un teatro que hacía 16 mil personas.

Estaba trabajando cuando me mandan a llamar del Picaresque, en la calle San Ignacio, para reemplazar a Sergio Feíto que se iba a Buenos Aires.

 

-¿Y siempre fue de la talla en doble sentido?

-Me costó acostumbrarme al género de las revistas que son con doble sentido, aunque no lo crea. Yo era más del chiste blanco. No me atrevo, decía. Un día dije, ya no puede ser, me voy atrever no más y ahí no me paró nadie.

Seguí con el Picaresque durante 26 años. Entré a los 24 años. Estaba en el teatro San Ignacio. De ahí pasamos a Recoleta, Moneda 345.

Yo acompañé al Picaresque hasta tres años antes de que desapareciera. Después me independicé. Traje a Mario Clavel el día que debuté con la compañía, además de tres lindas argentinas y un ballet de 12 personas, cómicos al chico Aranguiz, Chucho Monsalves.

José Daniel Vilches, el principal cómico de revistas de nuestro país, parece tener cuerda para rato. Casado, dos hijos, tiene una larga relación con la ciudad. Además de haber venido en numerosas oportunidades, desde el Mundial del 62 en adelante, donde incluso estuvo presente en algunos encuentros; y su esposa es ariqueña, Mercedes Pineda.

El "académico de la lengua", como se le conoce, debido a sus frases de grueso calibre, trabaja junto a su hijo Danilo, quien controla el aspecto publicitario y técnico. También es chistoso, comenta su propio padre, pero prefiere estar detrás de los escenarios.

Además tiene dos nietas: Daniella y Bárbara.

 

ARICA DE ANTAÑO

 

-¿Qué recuerda de la época del Puerto Libre?, ¿cómo era la bohemia ariqueña?

-Tino Ortiz fue el hombre que levantaba la ciudad con los grandes espectáculos que traía, entonces estábamos muy ligados a Arica. Mi señora vivió 30 años acá y perteneció al Club de Huasos.

Hay muchas personas que cuando yo venía por estos lados ya no están. Los huasos andaban en auto. Era sorprendente que en el norte se apreciara tanto el folclor chileno.

 

-Se notaba plata en el tiempo del Manhattan...

-Era otra cosa. Arica era la quimera del oro. La gente venía a comprar, Arica era muy boyante en esa época. Lamentablemente, no volverá más a ser lo que era en esos años. Tanto turismo, tanta gente. Todo el mundo ganaba plata en esa época.

 

-¿Era como el paraíso?

-Claro, la verdad. Pucha qué lindo era.

 

PRIMERA ACTUACION

-¿Cuál fue su primera visita a la ciudad?

-La boite de Tino Ortiz tenía tanto éxito que me trajo con Gastón Moreno. Tino Ortiz se iba a comprar el Teatro Nacional, dio un pie y debutó con una compañía de revistas con gente de su boite más nosotros que veníamos de Santiago. Era la compañía de revistas Sexy Bond, pero no resultó y tuvo que devolver el teatro.

Nosotros veníamos a reforzar. Gastón Moreno fue un hombre que inició los chistes prohibidos, como decir los chistes cochinos. Llegaba toda la clase alta de Arica al Manhattan para ver el show. O sea se repletaba, era la época del Mundial del 62. Inolvidable también es la Hostería Arica (actual Hotel Arica), el Motel Azapa..., pasé por todos esos hoteles.

 

-Usted debe haber venido a Arica unas cincuenta veces

-Pucha, ya ni me acuerdo. Llegaba a Santiago de gira y me estaban esperando para salir en otra gira más. Tengo el récor de giras y seguimos haciendo giras.

 

-Arica siempre lo recibió bien. ¿Tuvo muchas pololas acá?

-No, no no, veníamos por dos o tres días y nos íbamos. Otras veces estábamos tres meses con la compañía.

 

ESPOSA ARIQUEÑA

-¿Cómo conoció a su esposa ariqueña (Mercedes Pineda)?

-En Santiago, ella se fue a Santiago después. Tenía un local en Eurocentro. Precisamente nos conocimos por intermedio de Tino Ortiz.

Es bonito volver a Arica. Los que vienen por primera vez también se sienten muy gratos, el cambio tan brusco entre Arica y Santiago en estos momentos. Acá hay sol, allá están con estufas y lloviendo torrencialmente. Aquí hay mayor tranquilidad.

 

-¿Le falta humor al chileno?

-Sí, creo que hay falta de humor, se le ha perdido un poco la simpatía, debido a problemas económicos. En el país existe tanta cesantía que ojalá se pueda arreglar. En Santiago no hayan cómo parar esa cuestión del smog. Dicen que hay que abrir un pedazo de la cordillera por el Cajón del Maipo. Hay muchas enfermedades.

 

-¿Qué le falta a Arica para superar su crisis?

-Arica le falta tener una tres industrias para absorber la cesantía, porque Arica es muy lindo. Siempre tuvo hoteles muy lindos, el ariqueño se cachiporreaba de que esto era un Miami. Uno llegaba a bañarse de madrugada en la piscina.

La evolución del tiempo, el progreso termina con otras cosas, se van olvidando algunas. En este país es más barato ir a veranear al extranjero.

 

INICIOS

-¿Cómo fueron los inicios de Daniel Vilches?

-Yo siempre digo que tengo 54 años de teatro, pero es mentira, tengo muchos más.

Este tiene 71 años, así que quiere decir que empezó a los 18, empieza a decir la gente. Yo empecé a los 8-10 años en este mundo.

Había una compañía sacra que todos los años hacía solamente esa obra, para Semana Santa y yo hacía de niño. Italo Martínez decía: dejad que los niños vengan a mí y el primer cabro chico era yo.

 

-¿Cómo lo hacía para estudiar?

-Después empecé a trabajar de día y estudiaba de noche. Estudiaba en el Valentin Letelier, en el Liceo de Aplicaciones, Instituto Cervantes y estudiando para técnico de imprenta. Después estudiaba teatro en la noche en conjuntos aficionados de la época, en el Teatro de Pueblo en calle San Diego con Cóndor, donde está la boite Lucifer.

Yo pertenecía al conjunto que se llamaba Victoria, a cargo de Esther Walters, que escribía sus propias obras. Salí premiado como galán campero, tenía ahí veinte años.

 

-¿Qué otros papeles le ha correspondido interpretar?

-En obras de gestas históricas, de Simón Pedro, también he hecho de apuntador, quien le dictaba las letras a los actores, de utilero, tramoyista, maquinista. He pasado por todos los puntos del teatro. Lo único que no me metí nunca fue en el sonido.

 

MORANDE CON COMPAÑIA

-¿Cree que estar en el programa de Kike Morandé ha marcado el resurgimiento del género revisteril?

-A nosotros nos ha servido mucho, es un espacio muy visto. Cortito y bueno, es es la idea, 12 -15 minutos, no cansar a la gente. Trabajar con el Kike ha sido bueno. El mismo dice que ha sido un buen aporte Che Copete, Melame y Daniel Vilches.

En el género de las revistas soy la persona que ha traído más figuras en este país que cualquiera otra: Moria Casán, Mario Clavel, Alberto Podestá, Argentino Ledesma, Selva Mayo, Nancy Guerrero, siempre traje lindas mujeres argentinas.

La revista es eso: mujeres lindas y buenos sketch.

 

-Ustedes no hacen chistes de políticos...

-En Buenos Aires agarran pal leseo a todo el mundo y acá no se puede porque se sienten mucho...

 

-¿Algún chiste "blanco" bajo la manga?

-Haber...mmm...mmm...El tipo que llega después de tres días de farra. Cómo llego a la casa todo rasguñado por la chupalla.

Va a golpear y ve al gato que está en la puerta y pesca al gato y lo empieza a ahorcar. En eso aparece la mujer y le dice: qué es lo que estai haciendo, desgraciado.

Estoy matando al gato, mira cómo me rasguño este gato desgraciado.

Y la mujer dice mátalo no más, mira el chupón que me hizo aquí.

 

Félix Núñez



La Estrella de Arica
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