Enero 12 de 2003

Nuestra Cordillera

Visiones de la Arica Profunda

El territorio ariqueño, visto por los astronautas.

Algo que llama la atención a los turistas que suben al lago Chungará es el cambio del entorno geológico que se produce a medida que se asciende. Hay cinco claras regiones. Desde luego, el entorno costero y enseguida los valles ascendentes separados por grandes extensiones de pampas, sector que los geólogos denominan Depresión Intermedia. Luego empiezan las cuestas (Sierra de Huaylillas) que llevan a una pampa que termina en Zapahuira, pero que se extiende horizontalmente de norte a sur. En Zapahuira empieza la Cordillera Central o volcánica y se llega a Putre y luego al quinto entorno, el altiplano, donde están las ciénagas (bofedales) de Parinacota, el lago Chungará y el Salar de Surire. Si vamos a hacer un esfuerzo por despertar a Arica debemos comprender su entorno, porque los turistas exigen explicaciones de lo que ven y suelen ver y saber más que nosotros

De la Sierra de Huaylillas nacen las quebradas secas que conocemos como Cardones; Las Llosyas que llega a Azapa (Alto Ramírez); la Higuera que llega a Arica como Acha; Carza o Garza y Apanza que desembocan en la quebrada de Codpa-Chaca-Vítor; y Humallani y Chiza, que desembocan en el Valle Camarones. Aunque se les denomine "secas", he visto bajar agua por Acha, Apanza, Humallani y Chiza. Cardones era, cuando no existía aún el valle de Azapa, el principal curso de agua que llegaba a nuestras costas. De la Cordillera Central nacen los cursos de agua que formaron el valle de Lluta, Azapa, Codpa-Chaca-Vítor y Tiliviche y Tana que llegan a Pisagua.

Hay poco más de 100 kms. en línea recta entre Arica y Chungará, entre el nivel del mar y los 4.500m de altura. Pero esta visión transversal de nuestro territorio, por cierto impresionante, no consigue despertar el interés por los notables espacios existentes en el trayecto norte-sur de las regiones geológicas descritas.

 

ALTIPLANO

 

Nuestro altiplano continúa con el boliviano hacia el este y está adornado por volcanes holocénicos, lo que significa que han tenido actividad en el último período geológico del planeta, iniciado hace unos 10.000 años. Resaltan los volcanes hermanos Payachatas (paya es 2 en aymara): el volcán Parinacota (6.342m) que formó el lago Chungará y su hermano de más edad, el Pomerape (6.282m); el Sajama (6.542m) en territorio boliviano y el siempre humeante Guallatiri (6.060m) hacia el sur.

Nuestra Cordillera Central nace en el volcán Tacora (5.980m), continúa hacia el sur hasta los Nevados de Putre (Taapaca, 5.775m). Luego pierde altura entre Putre y Chapiquiña, continúa con las altas montañas al este de Belén (5.000±200m), llega al complejo montañoso del Marqués (o Márquez) y se une a la Sierra de Huaylillas en el "nudo" de Orcotunco, cerca de Umirpa. Luego pierde altura hacia el sur, llegando hasta la Pampa del Tamarugal.

El temido y codiciado Marqués, residencia de leones y del "Tío" (Diablo), quien esconde fabulosos tesoros de plata y oro que no entregará sin una ofrenda de cierto número de mujeres vírgenes y/o negros castrados, es un complejo de volcanes pre-holocénicos extinguidos (formados hace unos 10 millones de años), que domina a Ticnamar y Timalchaca (al norte), Cobija (al este) y Esquiña al sur. Son tres cerros principales: el Tulapalca (4.409m) al noroeste, el Marqués (4.744m) al suroeste y el Margarita (4.917m) al este. Debe haber huellas transitables entre ellos, de épocas coloniales pues hoy nadie se aventura por esos lares. Se busca información acerca del origen del nombre y voluntarios para ir a agarrar al diablo por la cola...

 

SIERRA DE HUAYLILLAS

 

La Sierra de Huaylillas nace en el límite con Perú y se extiende hacia el sur a una altura de unos 3.500m o más, hasta llegar a la latitud de Ticnamar, donde pierde altura y forma los suaves lomajes que llegan a la Pampa de Oxaya, una franja relativamente delgada de terreno muy liso que se extiende de norte a sur entre el origen de Azapa y el complejo Marqués. En la foto satelital adjunta se observa que la sierra de Huaylillas termina juntándose con la cordillera justo al norte del Salar de Surire. Cerca de Socoroma desprende un cordón transversal que se dirige a la cordillera y separa los cursos de agua que llegan a Lluta de los de Azapa. De Lluta al norte la sierra está separada de la cordillera por la pampa (planicie) de Huaylas. Hacia el sur, incluyendo la Pampa de Oxaya, entre la Sierra de Huaylillas y la cordillera, hay serranías que conforman el espacio que se denomina precordillera y donde se ubica Socoroma, Zapahuira, Chapiquiña, Belén, Lupica, Saxamar, Ticnamar. Entre Ticnamar y el Marqués, la Pampa de Oxaya desprende una delgada prolongación hacia la cordillera, en el extremo de la cual está Timalchaca. Desde allí se puede llegar al altiplano.

El altiplano es zona apta para la ganadería de auquénidos y no lo he recorrido en forma detallada porque me ha retenido la precordillera con su inmensa riqueza en remanentes arqueológicos pues allí, en esa delgada franja de trayecto norte-sur, apta para la agricultura y donde se empiezan a formar nuestros valles transversales, es donde se produjo el encuentro de dos etnias, en una tensa pero rica interacción cultural y de complementación económica: los altiplánicos y los yungas (gente de tierras cálidas) ariqueños. Durante el Período Intermedio Tardío, entre el colapso del Tiwanaku y la dominación incaica, desde el siglo XI al XV, se produjo un poblamiento progresivo de la zona con múltiples asentamientos de agricultores y ganaderos, altiplánicos y/o ariqueños. Allí la Pachamama, que en la cosmología animista de los andinos existe como ente con voluntad, deseos, furias y sobre todo amor materno, juntó a sus hijos humanos de dos ámbitos extremadamente diferentes y a sus hijos vegetales y animales (auquénidos), para continuar la evolución de la identidad ariqueña.

Antes, en el Período Intermedio Medio (poco antes de y durante la hegemonía Tiwanaku, siglos V a X), la interacción de estas etnias se produjo, con características de dominio altiplánico, en la parte media de nuestros valles como Cabuza y San Miguel. Al iniciarse la decadencia del Tiwanaku, la influencia de los yungas costeros a través de la gente de la etapa cultural denominada Las Maytas, hace aparecer el concepto de "ariqueño" rescatando la herencia de los yungas del Período Intermedio Temprano (gente de El Laucho y Alto Ramírez), por cierto también beneficiados por el "savoir faire" que nos llegaba del altiplano. La gente de Las Maytas, poseedora del contexto cultural autóctono, costero sur-peruano y altiplánico, origina a la Cultura Arica (Intermedio Tardío) y ésta, ahora de igual a igual, interactúa con los aymaras que reemplazaron a los pukinas del Tiwanaku altiplánico. Ese nuevo capítulo de nuestra historia está escrito precisamente en la precordillera.

 

 

 

Dr. Renato Aguirre Bianchi

 

 



La Estrella de Arica
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