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Sábado 20 de marzo de 2010
Generación fotovoltaica, una deuda regional

El desperdicio de energía solar que ocurre en el norte de nuestro país, es, sin más palabras, un pecado capital.

Expertos de varias nacionalidades han dicho hasta el cansancio que ésta es una de las grandes posibilidades de desarrollo y autoabastecimiento que posee el país, por sobre la generación de termoeléctricas (como el polémico proyecto de instalación de una planta en Cerro Chuño) o las represas hidroeléctricas, rechazadas en Aysén y el país.

iniciativas

Si nos remontamos en el tiempo, es común ver cómo cada cierto tiempo se suceden instancias que apuntan en ese sentido y que logran desarrollarse por medio de iniciativas apoyadas por fondos de desarrollo local.

Hace sólo unos días, un grupo de científicos de la Universidad de Tarapacá (UTA) recibió 134 millones de pesos, que aportó el Gobierno Regional de Arica y Parinacota, cuyos fondos sirvieron para adquirir el equipamiento inicial y la construcción de su edificio en el campus Saucache.

Según informó en ese momento, Eduardo Gálvez, director del proyecto Ceder (Centro Demostrativo de Energías Renovables), el objetivo es mostrar a la comunidad que los sistemas renovables dan resultado.

"Queremos que la gente conozca estas instalaciones, especialmente las personas de la zona rural y poblaciones de Arica. Ésta es una energía limpia que perfectamente puede ayudar al desarrollo de las comunidades", dijo el experto.

El 11 de abril del 2007, la Corporación para el Desarrollo de la Ingeniería (Coding), con el apoyo del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y la Agencia de Cooperación Técnica Internacional de Alemania (GTZ), construyeron un albergue en que el agua caliente y la calefacción se obtenían a través de la energía solar.

Posteriormente, el 13 de abril del año 2008, un grupo de académicos de la UTA mostró un prototipo de luminaria para la vía pública, alimentada por energía solar.

nuevo proyecto

Esta vez es el turno del nuevo proyecto impulsado por Innova Corfo y Emelari, que instalará generadores fotovoltaicos en tres viviendas residenciales que estén conectadas a la red de distribución eléctrica en la ciudad, primer paso del proyecto piloto que pretende buscar el desarrollo de energía domiciliaria más económica.

El objetivo es despejar dudas y eliminar barreras que existen en los ámbitos tecnológicos, normativos y económicos para masificar este tipo de tecnología que permite generar Energía Renovable No Convencional, ERNC, por un monto de 60 millones, 30 de los cuales serán por la entidad pública y el resto por la eléctrica.

Este considera una primera etapa de definiciones preliminares del modelo; una segunda etapa de construcción del piloto y puesta en marcha; una tercera etapa de operación y mantenimiento; y una cuarta etapa de análisis de resultados y propuestas, lo que en total tendrá una duración de 2 años.

posibilidades

Bernardo Barraza, ingeniero electrónico de la UTA y uno de los expertos en la materia, defiende estas opciones y se pregunta por qué no se ha utilizado esta energía de manera más decidida.

"Esta energía es la más factible para la región, por la gran cantidad que hay, otras como la eólica no son tan importantes", dijo.

Admite que en este momento es oneroso de implementar, pero que si se mira a largo plazo, sin duda, que en poco tiempo se justificaría.

"Pese a que todavía es caro, a medida que pasa el tiempo los elementos usados van bajando de precios, además una inversión así es rentable, en dos años más ya está pagado. Por medio del uso de la tecnología Let, es posible realizar un importante ahorro y autonomía", explicó.

El docente agregó que sería un paso fundamental que la iluminación pública estuviera dotada de esta herramienta, ya que en caso de terremoto éstas no se caen porque no están amarradas a los cables. "Sería ideal para las vías de escape, marcaría las calles y no se apagarían".