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Domingo 30 de agosto de 2009
Una historia de unión

Para muchos ariqueños que conocieron al alcalde Manuel Castillo Ibaceta, uno de los que más estuvo en el cargo, lo recordarán como un hombre de acciones más que de palabras.

Coronel en retiro, le correspondió asumir la alcaldía a los pocos meses del golpe militar en 1973.

Y gobernó la ciudad con su natural voz de mando, pero escuchando los problemas de la gente de trabajo.

Fue así que le correspondió al coronel de hierro hacerse cargo de la demanda de un grupo numeroso de agricultores "nómades" que deseaban un lugar fijo para comercializar sus productos.

Cansados de deambular por las calles de Arica, los agricultores fueron radicados en un sitio definitivo y justamente la iniciativa correspondió al alcalde Manuel Castillo Ibaceta.

Con su espíritu visionario, la autoridad comunal eligió unos terrenos eriazos en la salida sur de Arica, que eran de propiedad del Servicio de la Vivienda, lote Nº 1, donde actualmente funciona Asocapec.

El control de este naciente terminal del agro le correspondió a la Cooperativa Agropecuaria de Arica, la que fijó los aportes y se encargó de las cobranzas.

La historia cuenta que después por problemas de administración como suele pasar, esta cooperativa quebró con lo que se vieron afectados los pequeños agricultores.

La quiebra permitió que el terminal fuese administrado por el síndico, que estuvo de paso, para después recuperarlo la Municipalidad de Arica hasta febrero de 1981.

En esa época el alcalde Manuel Castillo hizo un llamado a los agricultores y comerciantes que trabajaban en el sitio para devolver ese centro de abastos agrícola.

La misma cooperativa de antes se hizo cargo, pero en abril de 1982 comenzaron los problemas y enfrentamientos, trayendo como consecuencia que un grupo de agricultores ante lo que estimaban mal trato y monopolio con los productos que estaban implantando, decidieron independizarse.

El grupo de agricultores entendió que era necesario organizarse y consolidar una verdadera unidad, para vender libremente sus productos agrícolas bajando los costos de los productos al consumidor.

El astuto coronel y alcalde, Manuel Castillo, ordenó investigar la división y el resultado derivó en que autorizó el funcionamiento de la nueva feria de agricultores en terrenos de exfrigoman, terreno que separa a ambos terminales.

Las primeras asambleas de los independentistas agricultores fueron en el pueblo de San Miguel, donde se colocaron las bases de lo que sería Asoagro.

Dada la experiencia que tenían a lo largo de sus generaciones, los pequeños agricultores entendieron que no bastaba con organizarse, sino que era importantísimo orientar la distribución de sus productos agrícolas.

Se dieron cuenta entonces, que la falta de mercados hacía poco rentable la profesión agrícola, causando un deterioro de las tierras al no cultivarlas por el poco interés en trabajarlas.

Fue así que uno de los objetivos fue constituir una asociación gremial sólida que los identificara por la defensa de sus derechos consolidando la obtención de los terrenos y construir en ellos la anhelada casa propia.