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Domingo 9 de agosto de 2009
El escabroso negocio de la muerte en Arica

Las cifras no mienten: Morirse en Arica cuesta entre 500 mil y 2 millones de pesos. COMENTE ESTA NOTICIA

Rose Marie Pineda

 

cronica@estrellaarica.cl

 

Se ha preguntado ¿Qué va a pasar cuándo usted muera? ¿Quiénes se harán responsables? y más aún ¿Están preparados sus familiares para cubrir los costos que hoy implica morirse en Chile? ¿Estaba enterado que los costos de la muerte, al igual que todos los negocios, están sujetos a los vaivenes de la economía, alzas en la Unidad de Fomento e intereses de empresarios del Retail?

 

Si no lo sabía no se sorprenda, que el camino hacia a la eternidad recién comienza cuando usted da su último aliento de vida en alguna camilla de un hospital público o en alguna clínica privada con bellas sábanas blancas, todo esto, por supuesto, si la suerte está de su lado.

 

La muerte, un destino al que todos llegaremos. Ricos y pobres, ignorantes y sabios, poderosos y olvidados. Los sin voz, los de vida honorable, los que lo tuvieron todo y de un segundo a otro lo perdieron, antes o después, nadie en la historia ha escapado de su destino final.

 

DEFUNCIONES

 

Según cifras del Registro Civil e Identidad de Arica y Parinacota, el mes pasado murieron en la región 93 personas, 13 defunciones más que las ocurridas en julio de 2008. Durante el año pasado el mes con más defunciones fue octubre, con 110 fallecidos, derribando el mito popular que denomina a agosto como el mes en que más vidas humanas se pierden.

 

Carlos Espósito, director del Registro Civil de la región plantea una hipótesis sobre esto: "En Arica, gracias al clima y la calidad de vida, la gente vive más que en otras ciudades. Octubre fue el mes del año pasado que extendimos más certificados de defunciones, pero las cifras se mantienen y no varían demasiado de un año para otro".

 

El total de las defunciones del año 2008 fue de 1002 personas. Octubre lideró las cifras con 110 fallecidos y abril fue el mes más bajo con 63. Hasta el momento, en la región se han extendido 613 certificados de defunción, superando las cifras del año pasado que, hasta la fecha, totalizaban 544 muertes. Multiplicando la cantidad de muertos por la cifra promedio del costo de un funeral, el negocio de la muerte mueve en Arica unos mil 252 millones de pesos al año.

 

Luego del trámite de inscribir la defunción del ser querido, comienza uno de los temas más difíciles y escabrosos de la muerte, buscar dónde y en qué cementerio sepultar a la persona fallecida.

 

Una decisión difícil, tomando en cuenta el abanico de posibilidades que el negocio de la muerte ofrece hoy para el "descanso eterno".

 

LOS BUITRES

 

Según la jerga funeraria, se les denomina "buitres" a aquellos personajes que, al igual que el ave de rapiña rondan a sus "presas" en las afueras de hospitales, clínicas e Instituto Médico Legal, esperando por algún negocio que haga elevar sus rentas, a costa del bolsillo de inocentes viudas o sensibles familiares, que no se encuentren en condiciones de regatear precios de ataúdes ni del servicio funerario en general.

 

Manuel Quinteros, empresario funerario hace 12 años, ha tenido, entre otras cosas, la difícil misión de ir a buscar a las 9 niñas del colegio Cumbres, fallecidas en la ruta CH 11. Quinteros ha enviado ataúdes a Birmania, Myanmar y Beirut y además dice conocer muy bien a los buitres. "Son personas preparadas andan con corbata, bolso y hasta notebook y de esa forman le ofrecen a la gente ataúdes a un mayor precio, con el fin de ganar una mayor comisión por su cliente".

 

En el calculador mundo de los buitres existen individuos de todo tipo. "Pueden ser enfermeras, choferes de ambulancias, gente civil o que trabaje en el ámbito de salud. Saben todos los datos de los familiares del fallecido y reciben una comisión. En Santiago un buitre gana entre ochocientos o un millón de pesos mensual, según la funeraria", explica el empresario.

 

Los "buitres" son algunos de los personajes más oscuros del negocio de la muerte y siempre están alerta de algún inocente a quien estafar.

 

EL COSTO DE LA MUERTE

 

Arica es una de las ciudades con los servicios funerarios más económicos. La urna más barata cuesta 180 mil pesos (IVA incluido), está hecha de pino y va cubierta con un paño. Este tipo de ataúd está dirigido principalmente a los indigentes y también para las personas del Hogar de Cristo o cualquier individuo de escasos recursos.

 

La cuota mortuoria del INP de 319 mil pesos y de AFP (314 mil pesos) les da derecho a los usuarios a una urna de pino barnizada. Luego vienen urnas de 380 mil, 450 mil y 650 mil pesos. Una urna de raulí cuesta 800 mil pesos, dependiendo del tamaño y del peso del difunto, si éste era muy alto o pesaba sobre los 100 kilos, lo más probable es que tenga que mandar a hacer un ataúd especial, aumentando los costos de la defunción, que por cierto no son menores.

 

Hasta 1 millón de pesos puede llegar a costar un ataúd de maderas nativas como el castaño o el pino oregón, en este caso puede elegir diferentes motivos de tallado como la última cena, ángeles o lágrimas, todo depende de los deseos del fallecido y también del presupuesto con el que cuente la familia. El 50 por ciento de las urnas que se venden en Arica son de pino, es decir las más económicas. “Muchas veces la gente compra un ataúd de raulí, y les venden uno de maciza que está solamente enchapado en raulí. Conozco el caso de una familia que compró una urna pensando que era de raulí y cuando tomaron el ataúd éste se desfondó y el cuerpo cayó al piso. Hay gente que se aprovecha del dolor ajeno”, asegura Manuel Quinteros.

 

MUNICIPIO V/S PRIVADOS

En este ámbito las diferencias son flagrantes. El sistema privado ofrece modernos sistemas de inhumación que incluso se pueden pagar en “cómodas” cuotas de hasta 72 meses. Además posee múltiples formas de pago, al contado, crédito inmediato en pesos y en U.F y la persona tiene la libertad de elegir la fecha de vencimiento. Criptas asísmicas, inviolables, descensores automáticos, toldos, sillas y sombrillas forman parte del sistema funerario privado. Pero estas comodidades también tienen sus costos, que llegan hasta el millón novecientos mil pesos en una cripta normal para una persona. También existen criptas de capacidad para 6 personas, incluidas cuatro reducciones, las que se pueden hacer sólo después de 5 años y tienen un valor de 300 mil cada una.

 

Los cementerios privados además incluyen traslado y hasta la estadía del grupo familiar. “Un servicio serio y eficiente” es su principal eslogan que los diferencia del servicio de cementerios municipales.

Los cementerios municipales de Arica están totalmente colapsados y ya no hay capacidad para seguir sepultando más cuerpos. La oferta se copó debido a la demanda y los terrenos no dieron cupo para más difuntos.

 

Alexis Navarro, administrador del Servicio Municipal de Cementerios, explica que los camposantos ariqueños en estos momentos están colapsados y de acuerdo a eso, se planea ampliar el Cementerio de San Miguel de Azapa, además de la posibilidad de adquirir un terreno en Parque Arica. “En el Cementerio Arica vamos a construir 120 nichos, faltan pequeños detalles administrativos para que la empresa comience a trabajar en el patio 11, específicamente en el cuartel 31”, puntualizó. Estos nuevos nichos se espera que estén listos antes de noviembre, pero la administración es enfática en aclarar que no se están sacando restos de nadie, solamente se están trasladando los cuerpos que los familiares desean ubicar en mausoleos de forma voluntaria.

 

La oferta del cementerio municipal varia según la altura y también por la cantidad de años del contrato. Por ejemplo de la primera a tercera corrida, los nichos de 20 años tienen un costo de 367 mil 920 pesos, costo que varia según la U.T.M.

En la cuarta corrida y por un lapso de 20 años cuesta 312 mil 732 pesos. La más económica es la quinta corrida, debido a su difícil acceso, el arriendo de 20 años cuesta 248 mil pesos.

Arrendar un nicho durante 10 años de primera a tercera corrida cuesta 239 mil doscientos pesos y la quinta corrida ciento ochenta y 3 mil.

 

Los nichos más baratos son los de cinco años y los precios son los siguientes: primera a tercera corrida 202 mil pesos; cuarta corrida 177 mil pesos y la quinta corrida, es decir, la más alta tiene un costo de 165 mil pesos, precio más barato dentro de la oferta de sepultura.

 

El cementerio municipal también da facilidades a sus clientes que no están en condiciones de pagar al contado una sepultación.

“El convenio de pago consiste en dar un 10 por ciento de pie hasta un máximo de 12 cuotas. Las personas pueden venir a abonar sus cuotas en la oficina administrativa del cementerio, además siempre cuando asistentes sociales nos piden entregar una sepultura en gratuidad, lo hacemos sin mayores problemas”.

 

Si una persona no paga la renovación del arriendo del nicho, en los cementerios municipales optaron por poner avisos en éstos, con el motivo de que la gente se acerqué a la administración y cancele la deuda. Algo así como un aviso de corte en trámite, para hacerlo más cotidiano.

 

Pero lo barato cuesta caro, dice la jerga popular y así lo pudieron comprobar María Álvarez y Jeanett Alarcón quien hasta el momento no encuentra los restos de su abuelita Hortensia González, ni de su tía Alicia Alvarez, quienes estaban encimadas en un mismo nicho. Hortensia González, quien fue sepultada en el cuartel 27 nicho 156, fue trasladada en el año 1992 al nicho 833 del cuartel 29, eso fue lo último que supieron.

 

“Queríamos ver a mi abuelita, vinimos a visitarla y había otra persona. Preguntamos en la administración y dicen no tener registro, empezamos a buscarla y no la encontramos. La abuela y la tía no aparecen en ningún lugar, nos asombra el trámite que tenemos que hacer, si fueron trasladada hacia una fosa común debe existir el registro. En el año 1977 se pagó 20 años y luego 5 años, debe existir un registro de los huesitos de las personas”, expresa María Álvarez, nieta de la desaparecida Hortensia González.

 

Tía y abuela están perdidas y no existen registros del traslado del cuerpo de las mujeres, los familiares pagaron en primera instancia un arriendo de 20 años, luego uno de 5 y desde ahí que no saben dónde descansarán los restos de sus seres queridos.

 

DESEOS FREAK

Cervezas, peluches, maíz, salitre, bolitas de naftalina, vinos, celulares, ataúdes rojos, de Colo-Colo y de la Universidad de Chile, han sido algunos de los deseos que Víctor Figueroa , trabajador funerario hace 32 años, ha tenido que cumplir .

Figueroa tiene la difícil labor de restaurar los cuerpos de los fallecidos. Entre otras cosas debe cerrarles los ojos y ponerles algodón en todos los orificios para que los líquidos propios del cuerpo no salgan a relucir en el momento del velatorio.

 

El restaurador también ha tenido que cortar y teñir al pelo, labor que realiza junto a su esposa Johanna Salfate, quien tiene la misión de dejar bellos o lo más presentable posibles a los difuntos. “Trato de dejarlos bonitos, los maquillo, los visto y los peino, me gusta mi trabajo y lo hago por vocación”, asegura.

Manuel Quinteros, empresario funerario recuerda entre los deseo más freak de sus clientes a una señora que lideraba las tomas del Cerro La Cruz, quien antes de morir le pidió a su hija ser sepultada en un ataúd rojo con el símbolo del Partido Comunista.

 

Sus deseos fueron órdenes y la acérrima seguidora de Marx pudo irse al más allá con su sueño y convicciones bien cumplidas.

“Esa ha sido una de las peticiones más extrañas que hemos tenido, además de los conjuntos de música ranchera que se han vuelto comunes en los funerales de ariqueños. Hay que respetar las creencias de la gente”.

 

Quinteros, además, confiesa que a través de sus años en este oficio ha aprendido que todos los seres humanos presienten su muerte semanas o meses antes.

 

“La gente sabe cuándo va a morir, lo dicen o lo escriben. Lo que pasa es que nosotros no queremos despegarnos de nuestros seres queridos y no les creemos”, finaliza minutos antes que un nuevo cliente llegue a cotizar ataúdes.