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Domingo 25 de enero de 2009
Lácteos Lauca: la empresa ariqueña que le pelea el mercado a las más grandes

Fernando Perea

El amor que nació en las aulas de la Escuela Veterinaria de la Universidad Austral de Valdivia en la década de los ochenta, es hoy el motor de una de las empresas del rubro lechero más exitosas que se conozca en la región de Arica y Parinacota.

Ricardo Ladrix Oses y Ana Quiguaillo Cáceres son los propietarios y gestores de Lácteos Lauca, empresa encargada de producir los quesillos del mismo nombre en una parcela enclavada en el sector Molinos del kilómetro 42 del valle de Lluta.

El lugar encanta por sí mismo, pues en medio de las faldas de dos imponentes cerros que dan origen a la quebrada y contrastan con el vivo color verde de los cultivos, da la impresión que el tiempo es más lento, se comprueba que el aire es mucho más puro y el cielo bastante más celeste y nítido.

No muchos saben que los quesillos Lauca comprados en los supermercados o en el almacén de la población para consumir en el desayuno o la once, fueron elaborados el día anterior en ese sector del valle, al contrario, se cree que se trata de productos traídos del sur, tal como muchos otros derivados de la leche que se encuentran en el comercio.

"La gracia de esta empresa es que partimos produciendo forraje para los animales y terminamos con el producto en el supermercado", contó Ricardo Ladrix, santiaguino que al salir de Valdivia junto a Ana Quiguaillo, llegó por estas tierras para convertirse en un nortino más, tanto que cada vez que viaja a la capital, no halla la hora de regresar al valle.

UN OBJETIVO

Juntos se fijaron el objetivo de transformar una antigua parcela familiar en la pequeña industria quesera que es hoy.

Ya a comienzos de los `70 existía un precedente: la parcela había funcionado como lechería en manos de Antonio Quiguaillo, padre de Ana, quien mediante la creación e impulso que dio la Junta de Adelanto de Arica a la Cooperativa de Lluta, se dedicó a la venta del producto.

Eran tiempos en que se producían alrededor de 150 litros de leche diarios, siendo todavía más importante el cultivo de hortalizas que el trabajo con las vacas.

A los pocos años, la Cooperativa dejó de ser un buen negocio y por lo tanto dejó de funcionar, pero dio pie para pensar en que había que incursionar en el quesillo.

Pasaron los años y el impulso grande vino a partir de los `90 con los conocimientos sobre trabajo con animales y visión comercial que Ana y Ricardo traían de la universidad.

Para ello partieron comprando terrenos que permitirían habilitar en el futuro una sala de ordeña, una fábrica de productos lácteos, maquinaria agrícola y la mejora del ganado mediante tratamiento genético e inseminación artificial de las vacas.

"Cuando comenzamos fue un periodo difícil, porque era una parcela como las demás y en un principio no nos daban permiso para poner la fábrica, entonces hubo que arrendar en Arica y eso no nos era tan práctico", contó Ana.

Finalmente consiguieron que el Servicio de Salud visitara el lugar, viera la calidad del agua, tomara muestras para análisis y recomendara el diseño de la planta quesera, en base al cual finalmente se construyó.

Conseguir financiamiento a través de los bancos fue otra de las dificultades que tuvo el camino. "Partimos con financiamiento del Banco Estado, pero fue difícil, no nos creía y nos costó convencer a los bancos", relató Ricardo.

No obstante, al apoyo financiero privado del comienzo, se sumó tiempo después el que entrega el Estado a las pequeñas empresas, básicamente a través de Corfo, el SAG y de herramientas como el DFL 15 y la bonificación al activo fijo.

PRODUCCION

Veintiún personas trabajan en la fábrica involucradas en las cuatro etapas que llevan a obtener el producto final. La primera de ellas es la producción de forraje y maíz para los animales, la segunda es la ordeña, luego la producción del queso y finalmente la comercialización y administración.

En corrales especialmente diseñados al interior de la parcela hay más de 60 ejemplares de ganado vacuno mejorado genéticamente con la raza europea Normanda, especial para la producción de carne y sobre todo de leche.

A las 3.30 de la madrugada se realiza la primera ordeña del día mediante un proceso mecánico y humano. Son los primeros 700 litros de leche que van directo a un estanque de frío para dar funcionamiento a la quesería a las 7 de la mañana. Otra cantidad similar de leche se extrae a las 15.30 horas completando el mismo proceso.

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