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Domingo 7 de diciembre de 2008
Los números de la cárcel de Acha
Los grandes y verdes espacios interiores del Complejo Penitenciario de Arica, considerado uno de los más modernos de Chile, contrastan con el cada vez más reducido número de celdas

César Rozas

Si Arica fuese la cárcel y Acha la ciudad, en la superficie urbana local cabrían 349 complejos penitenciarios igual al actual, con una capacidad de 418 mil 800 celdas, que requerirían más del doble de la población actual (175.441 habitantes) para poder llenarlas.

Sólo hace una semana, el penal inventariaba 1,8 internos en cada celda.

El Complejo Penitenciario de Acha fue inaugurado el 18 de abril de 1999, con capacidad para mil 200 convictos, pero ya en la mudanza hubo un superávit de cien, que obviamente fue necesario "acomodar".

Hoy, casi 10 años más tarde y a las puertas del Bicentenario, su población supera las 2 mil 170 personas, es decir, el recinto carcelario está a punto de doblar su capacidad demográfica.

Tiene 320 mujeres y mil 850 hombres. Hay alrededor de 600 extranjeros, principalmente peruanos (300) y bolivianos (250), la mayoría de los cuales está por tráfico de drogas. También registra colombianos, ecuatorianos y brasileños.

Hasta hace poco contaba con once ucranianos del navío "Nativa", capturado en enero de 2000 con 9 mil kilos de droga, pero éstos cumplieron condena y sólo quedan algunos sudamericanos del mismo caso, con sentencias de 12 años.

Mientras el más viejo de la cárcel es don Isidro, con 79 años; el más joven es el hijo de Yarella, una de las cuatro mujeres embarazadas del penal, que tiene fecha de parto cerca de la Navidad.

La cárcel ocupa un terreno de 12,85 hectáreas y cuenta con 25 mil 480 metros cuadrados construidos, principalmente, módulos de reclusión.

Se levanta en medio del desierto, a 12 kilómetros de la Plaza Colón, con canchas de fútbol, gimnasio, patios para visitas, jardín infantil, enfermería, talleres laborales, una planta de tratamiento de aguas servidas, capillas católica y evangélica, liceo, escuela y abundantes áreas verdes que, según dicen, ayuda a soportar el encierro a quienes cumplen penitencia.

Un módulo de alta seguridad alberga a 11 reos condenados a cadena perpetua simple (20 años) y uno a perpetua calificada (40 años), Julio Pérez Silva, el sicópata de Alto Hospicio. El grupo está compuesto por hombres de distintas partes del país, quienes purgan los delitos de robo con homicidio, robo con violación, homicidio calificado, violación con muerte y robo con violencia.

"subiendo, siempre subiendo"

El mayor de Gendarmería, Carlos Herrera Contreras, segundo a cargo después del jefe del complejo, manifiesta que la población "va subiendo siempre va subiendo" y agrega que "lo que hemos visto en estos diez años es que la curva bajó en un momento con el inicio de la Reforma Procesal Penal. Fueron como tres meses que nos disminuyó en un 10% la población penal, pero luego empezó a subir y de ahí ya no hemos parado. O sea, nunca hemos tenido más gente que hoy. Ayer no tuvimos más que hoy. Y mañana vamos a tener más que hoy".

Si bien en una celda pueden caber dos personas, algunas unidades están más saturadas que otras debido a la segmentación que debe hacer Gendarmería, tomando en cuenta la calidad procesal y las condiciones de personalidad de los individuos.

"A veces se nos junta harta gente en los primerizos. Yo no hablaría de un hacinamiento todavía, pero sí de una sobrepoblación penal", dijo.

Sigue en la A 17...