Usted está en : Portada : Reportajes Domingo 4 de febrero de 2007

Los viajes peregrinos de un ariqueño que regresa al nido

El escritor Radomiro Spotorno Oyarzún

Daniel Meza

El escritor y documentalista vino a Arica a participar en el seminario sobre la identidad cultural de la nueva región de Arica Parinacota.

El escritor Radomiro Spotorno Oyarzún (56) nació en Arica, y si bien, su familia se mudó cuando él tenía 4 años a Vallenar, regresó durante su adolescencia al terruño. Después viajaría, ya en su juventud, a Europa. Se asentaría en España, pero al volver a Chile, el ariqueño peregrino vuela de vez en cuando al nido.

Tiene a su haber cerca de 200 artículos para distintos periódicos, un trabajo de Cine Panamericano, seis libros, dos novelas, participaciones en publicaciones científicas. Fue la segunda edición del volumen "Glosario Chileno del Amor" la excusa que lo trajo una vez más a Arica.

Junto al periodista Alejandro Guillier, Spotorno participó recientemente como expositor en la actividad "La identidad de la nueva región de Arica y Parinacota". Con un estilo metafórico, irreverente y delirante explicó algunas ideas y conceptos relacionados con la identidad. No todas sus observaciones cayeron en gracia dentro del público.

 

SANTIAGO, PARIS Y MADRID

Spotorno, cuando tenía 11 años, se radicó junto a su familia en Santiago. En la capital egresó en 1973 de Derecho en la Universidad Católica y se tituló efectivamente en 1975, pero el bichito del arte y las letras fue mucho más poderoso.

En 1973, antes del golpe, ganó el Primer Premio Concurso de Poesía Pablo Neruda, certamen autorizado por el propio vate. Como premio viajo a Berlín. Otro de los "galardones" era conocer en persona al Nobel de Literatura, pero Neruda ya estaba muy enfermo, y su salud frustró el encuentro.

Después de Berlín, viajó a París, donde permaneció dos años. "París era un viaje iniciatico para todos quienes gustábamos del arte y la literatura", comentó.

En París, donde vivió dos años, se peleó con su ex mujer, y decidió radicarse en Madrid. "Me enamoré de España, espléndida, y la dictadura estaba muy agotada, muere Franco, y comienzo a vivir el esplendor del famoso Destape Español. Mucha libertad", recuerda de la Madre Patria, donde vivió 14 años, hasta que volvió a Chile en 1989.

 

VUELO AL NIDO

Antes de la universidad y los viajes a Europa, Spotorno también se conectó con su Arica natal. En tres viajes, el primero a los 14 años. Se vino desde Santiago solo junto a un amigo de su padre en una Chevrolet C10. Era un funcionario del Servicio de Impuestos Internos, gran amigo de su padre.

Ya a los 17 años junto a un amigo "y una gran cantidad de marihuana" van a Lima. Antes de arribar a suelo peruano, pasan naturalmente una semana en Arica, donde alojaron en la casa de otro de los amigos que su padre había forjado en la ciudad, en el tiempo que los Spotorno Oyarzún habían vivido en la Eterna Primavera.

"Mi padre se enojó, porque supo que en vez de alojarnos en una pieza, nos dio un cuarto en los que estaban las máquinas de la panadería. Nosotros no nos hicimos problemas, y como jóvenes, fue parte de la aventura del viaje", expresó.

 

UNA AMARILLA

MISS ECUADOR

A los 19 años, en "otro viaje con gran cantidad de marihuana -que al final se la apropió un primo" dirigió sus pasos al Festival en Lima. Iban de viaje al Amazonas con un amigo. En Perú, Radomiro conoció a una ecuatoriana que le voló la cabeza. "Había salido Miss Ecuador, se devolvía a su país, había que seguirla". Sin pensarlo dos veces, dejó a su amigo solo en viaje e hizo dedo a Quito. La llamó por teléfono y toda la onda que se había creado entre el escritor y la Miss Ecuador, parecía desvanecerse.

"Cuando llegué a Quito la llamé. Su voz era otra. Me dijo que le pasaba algo. Pero que no me diría. Que fuera para su casa. Voy y estaba recostada en la cama. Nunca antes había visto a una persona tan amarilla. Tenía hepatitis. Me dijo que prefirió decírmelo en persona, porque no le hubiese creído", recordó con humor, pero también confesó, su frustración juvenil por esa historia, que sólo quedó en ilusión.

 

EL EXILIO SOLIDARIO

Retomando su paso por Europa, mucho de su viaje -que tuvo como excusa inicial el premio nerudiano- fue solidarizar en el exilio con su mujer de ese entonces, pese a que él nunca tuvo problemas directamente por sus ideas políticas.

Tras terminar esa relación sentimental, en España a dos años de su estadía, conoció a Pilar Cabra, una geóloga española, su actual esposa. En la península ibérica acrecentó su producción literaria, comenzó su amistad con otros escritores y poetas y participó de la creación de la "La Academia Chilena de la Lengüita"

"En España, con amigos en el exilio creamos La Academia Chilena de la Lengüita, presidida por el poeta Gustavo Mujica, registro de las chuchadas como parte del patrimonio chileno. Comenzamos en broma y terminamos haciendo un libro y trabajando en la biblioteca de la verdadera Academia de la Lengua en Madrid, con un secretario que conocía el diccionario secreto de (Camilo José) Cela".

Tras muchos viajes por Europa, regresos varios a Chile (intermedios y el definitivo del '89), Radomiro Spotorno no olvida Arica. Se arranca del smog, y cuando puede enfila hacia el norte. Sobre el Arica actual, lo advierte mejor que antes y con una sería vocación turística. Y evoca a su abuela. "Nadie como ella, cocinaba mejor, el picante de guata. Con la cercanía a Perú y algunos familiares que son de allá, siempre pensé que era un legado peruano. Fui a Tacna y pedí un plato, no era como el de mi abuela, pero acá en Arica, descubrí algo sorprendente. Pedí el picante donde Don Floro (Restaurant de Vicuña Mackenna), y ese era el olor, el sabor del plato de mi abuela. El que ella hacía era picante a la ariqueña", finaliza satisfecho.

 

 

La teoría del Cristo boca abajo

 

"Te acuerdas del Cristo de la Paz en un cuartel militar aquí en Arica. Cuánto pasó boca abajo, una pose degradante, humillante, difamante. La imagen sobre neumáticos. Qué hubiese pasado si en vez de ser un Cristo, hubiera sido la Virgen, los milicos la hubiesen puesto paradita, bajo techo, nadie se hubiese atrevido a poner a la virgencita boca abajo", expresó el escritor.

De ese hecho real, el escritor nacido en Arica, desprende un argumento, que dice es una teoría antropológica probada y que queda confirmada a través de su libro "Glosario Chileno del Amor".

"Las malas palabras poseen tres fuentes: la escatología (procesos excretorios), el sexo y la blasfemia. De esta última, hay una rica tradición en España. Nosotros no blasfemamos".

Y desde esa afirmación desprende la siguiente interpretación:

"El Dios de los españoles, es la divinidad de la tradición Judeo-Cristiana. En la colonización de América, el Dios Nativo está vencido y humillado, sólo nos queda la madre. La madre es la figura central de América. Nosotros verdaderamente creemos en la Virgen María. Somos un continente guacho. El padre es una figura secundaria".

Spotorno pregunta "Alguien ha escuchado que hablen mal de la Virgen, y si alguien se atreviera, los demás quizás hasta le peguen".

 
 
 
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