Cartas

Rayados y patrimonio cultural (I)

 

Señor Director:

Primero, mis condolencias a las familias de los tristemente célebres grafiteros del Cusco. Segundo, la expresión de mi profundo desacuerdo con la valoración que en Chile existe respecto a nuestro patrimonio histórico. No sólo se le desconoce, sino que casi nadie se preocupa por el tema. El curioso comentario de nuestro Presidente respecto al vandalismo del Cusco se critica con justa razón en un programa de la TV, pero, enfatizando nuestra ignorancia, se le atribuyen miles de años de antigüedad a la reliquia tan estúpidamente deteriorada.

Por último, resaltar que Chile está lejos de ser un país culturalmente desarrollado y que un mal entendido patriotismo centralista nos inhabilita para que la opinión pública tenga una postura equilibrada. Si los vándalos no hubieran sido chilenos, apenas nos habríamos enterado del delito contra el patrimonio de la humanidad. Pero no todas nuestras agresiones al patrimonio cultural son responsabilidad de los grafiteros, a quienes considero dignos de lástima por ser consecuencia de un ámbito nacional inculto, irrespetuoso y despectivo respecto a nuestro pasado si no tiene un contexto bélico patriotero.

El 2003 asistí a la entrega del Premio “Conservación del Patrimonio Cultural” a un personaje que cree no haberlo merecido, pero tal vez no había mejores candidatos o tal vez éste nunca encontró estructuras, organizaciones o vías para una gestión con resultados.

Ese personaje le puede aportar pruebas gráficas de atentados contra nuestros petroglifos ariqueños, que no sólo provienen de mocosos “chistosos”, ebrios o drogados, sino que también de organizaciones religiosas, políticos en campaña, técnicos presuntamente vinculados al aparato estatal y otros estamentos que es más delicado identificar. Solicítelas a arica@bigfoot.com y tal vez me atreva a darle muchísimos más ejemplos.

Escarbe un poco en la intimidad de la destrucción de algunos túmulos funerarios del valle de Azapa en cuanto se intentó declararlos Monumentos Nacionales en otra época de nuestra historia política e investigue los objetos que dañaron buena parte de las pictografías de Wilakaurani y descubrirá porqué nadie se atreve a denunciarlos. Visite los petroglifos del Cerro Chuño para que vea cómo con dinamita se robaron los paneles más interesantes. Vaya a Ofragía a contemplar el escandaloso código pintado por ¿geomensores? en el panel Nº 30 y alrededores y averigüe si el tema trascendió más allá de la denuncia que oportunamente hice en La Estrella de Arica.

Los responsables, así como los personajes de cuello y corbata u otras tenidas oficiales y los desequilibrados que hoy están presos, son sólo víctimas de una política o actitud nacional que sólo valora banderas, himnos, modas y el pobre ethos santiaguino.

Como dijo Robert Heinlein: “una generación que ignora su historia no tiene pasado ni futuro”. Más o menos el 95 % de la historia de Arica es andina, el 3,5% es peruana y menos del 1,5% es chilena...

 

Dr. Renato Aguirre Bianchi

 

Rayados y patrimonio cultural (II)

 

Señor Director:

La detención de los jóvenes ariqueños en Cusco, pasa por encontrar medidas de prevención contra el descuido que Chile manifiesta como país en materia de patrimonio cultural. De hecho, hemos tenido graves problemas en promover la eficacia de las normas de protección referidas, las que actualmente son ineficaces en gran medida, como ha acontecido, por ejemplo, en la isla de Rapa Nui, cuando turistas han atentado contra nuestro pasado. En Chile debemos reconocer un desprecio por la memoria histórica. Es como si el pasado no existiera, o no debiera existir.

Chile no ha ratificado los tratados de la UNESCO sobre prevención y represión de tráfico de bienes culturales, los que protegen el patrimonio subacuático, ni lo obligan las recomendaciones sobre el tema. Sólo ha ratificado el Pacto sobre Patrimonio Mundial, al que se ha adscrito la Isla de Rapa Nui y el casco antiguo de la ciudad de Valparaíso. Consciente de estos problemas he presentado un proyecto de ley para la protección de patrimonio cultural material e inmaterial de Chile. Pero sus efectos serán de largo plazo.

Creo que los jóvenes chilenos han cometido una falta gravísima, pero sería desmedido que ellos pagaran con pena de cárcel por una culpa colectiva, por la negligencia de un país que no se ha preocupado de educar a su población en el respeto por el pasado, por la historia ni por sus raíces propias y ajenas. Los jóvenes chilenos han aprendido la lección. Chile no.

 

Alejandro Navarro Brain, diputado

 
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