Usted está en : Portada : Reportajes Domingo 7 de noviembre de 2004

El paraíso de los picaflores

Ernesto Arcos

Los picaflores del Norte prefieren flores grandes y coloridas, como las achiras, en las que se alimentan con facilidad.

Tal vez usted nunca ha oído hablar de la parcela de Manuel Madrid, pero muchos amantes de las aves, no sólo en Chile, sino también en el extranjero sí lo han hecho.

Ubicada en el kilómetro 17 del valle de Azapa, se ha hecho conocida por ser un verdadero paraíso para los picaflores, entre ellos el de Arica, que encuentra aquí un oasis en medio de condiciones que con el paso de los años lo han llevado a quedar en la categoría de especie en peligro de extinción.

Y todo ha sido gracias al esfuerzo hasta ahora anónimo de María Teresa Madrid, hija del dueño del predio, y sus hijos, quienes poco a poco han ido convirtiendo los alrededores de la casa en un exuberante jardín, con la declarada intención de proporcionarle alimento a estas aves.

Y ha sido un trabajo arduo, ya que los ha obligado a regar las plantas a punta de baldes y a cubrir uno por uno los nidos con bolsas plásticas cuando llega la época de la fumigación de los olivos, para que no se vean afectados por los pesticidas.

“Aquí todo el tiempo está llegando gente que viene a ver los picaflores, incluso una vez llegaron unos japoneses, que no sé como supieron de nosotros”, cuenta.

Esta defensora de los colibríes también se preocupa de registrar la fecha de postura de los huevos y de salida de los pollos de su cascarón e incluso amarra los nidos con alambre cuando están en peligro de caer de las ramas.

Según el biólogo y asesor de la Dirección del Medio Ambiente de la Municipalidad de Arica, Ronny Peredo, el jardín de María Teresa es un verdadero ejemplo de lo que se puede hacer en términos de conservación y también un lugar privilegiado para el estudio de estas aves. Por ejemplo, él dice que el hecho de que en este predio se puedan observar en abundancia tanto picaflores del norte, como de Cora y Arica, es una prueba de que estos dos últimos no compiten por el alimento y el espacio, como se ha postulado. Sin embargo, la dueña de casa tiene una opinión distinta, ya que dice que muchas veces ha visto como un picaflor de Arica se está alimentando y llega uno de Cora, que es más grande, y lo corre de la flor.

Otra cosa que se puede apreciar en este jardín es qué tipo de flores prefiere cada una de estas especies. Así se ha comprobado que un cardo originario de Africa, que florece con pequeños pétalos tubulares que tienen una abertura en su parte inferior son uno de los favoritos del picaflor de Arica y además son relativamente fáciles de cultivar.

Dirk Nelen, director de Medio Ambiente del municipio dijo que la intención de su repartición es ayudar a María Teresa Madrid a incorporarse a una oferta de turismo de intereses especiales, que le permita generar ingresos para mantener su jardín y seguir expandiéndolo.

 
 
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